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Sorprendente convivencia

Los agujeros negros, unos cuerpos tan pesados que no dejan escapar ni la luz, son sin duda unos de los objetos más intrigantes de nuestro universo. Y el descubrimiento publicado en la revista Nature la semana pasada por un equipo de atrónomos liderado por Jay Strader, de la universidad de Michigan, acaba de agregar una capa más de misterio.

Gracias al radiotelescopio VLA, su equipo logró detectar lo que probablemente sean dos agujeros negros situados dentro del mismo cúmulo globular (una zona muy densa de estrellas) M22… cuando hasta ahora, todos los modelos teóricos predecían que no podía existir más de un agujero negro por cúmulo.

Si se confirma, este descubrimiento revolucionaría nuestro entendimiento de cómo los agujeros negros se van eyectando los unos a los otros. Además, esto podría aumentar la probabilidad de detectar en un futuro cercano ondas gravitacionales, estas distorsiones del espacio-tiempo que se propagan por todo el universo de acuerdo a la teoría de la relatividad general de Einstein y que son emitidas en particular por parejas de agujeros negros.